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16 febrero 2006

José Luis Pardo: la regla del juego


Nacido en Madrid en 1954, José Luis Pardo es profesor titular de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Además de su labor docente y de colaborar en medios de la prensa escrita como El País, también ha traducido a filósofos contemporáneos de la talla de Deleuze, Agamben, Serres, Debord o Lévinas. En 2005 gana el Premio Nacional de Ensayo por su libro La regla del juego (Sobre la dificultad de aprender filosofía).
La regla del juego aborda una de las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo: ¿qué significa real y verdaderamente aprender? O dicho de otro modo, ¿cómo es posible aprender y, por tanto, enseñar? Memoria y anticipación, literatura y cine, los problemas de la juventud y el mercado laboral, qué concomitancias existen entre nuestra sociedad hipercivilizada y las sociedades antiguas, cómo nos afectan los prejuicios, dónde anida el saber... Todo lo que hacemos con los demás, con el otro, es juego. Este ensayo desgrana las dificultades y estrategias del juego de la vida y del saber en un recorrido por la historia universal del pensamiento de Sócrates, Platón o Aristóteles, hasta Nietzsche y Wittgenstein. En palabras de sus editores (Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores), «este libro no pretende ser una introducción a la filosofía, sino una iniciación en ella, y por tanto, una forma de recorrer desde nuestro presente sus problemas cardinales. La dificultad de la filosofía no es una dificultad intelectual, como la de las ciencias, sino la dificultad de una conversión en la cual lo que se ha de vencer es la resistencia de la voluntad.»
El filósofo y catedrático Miguel Morey ha situado el libro en una tradición de pensamiento que durante mucho tiempo ha estado interrumpida: aquella que, enlazando con los textos platónicos, es capaz de crear un discurso y destacar que el auténtico problema para aprender filosofía radica en las limitaciones del lenguaje.
Como dijo Félix de Azúa en el acto de presentación del libro: «Para leer La regla del juego no es necesario haber estudiado la carrera de Filosofía (es incluso desaconsejable), ni poseer un dominio riguroso de la jerga filosófica: basta tener curiosidad por averiguar por qué razón todo es tan difícil y sin embargo tan fácil de llevar a cabo.»